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En la ciudad que nunca duerme, sobran opciones para el público gay: desde lo específico de la “sub-tribu” al “mix heterofriendly” concentrado en su mayoría en la vida nocturna. ​Los primeros boliches y lugares de encuentro surgieron a principios de los años 80, se trataba casi exclusivamente de sitios nocturnos ocultos ubicados en sótanos y lugares literalmente subterráneos. En los años 90, apareció la militancia, cuyo principal evento fue la marcha del orgullo LGBTI que creció en número y en significación año tras año. Luego, con las leyes de matrimonio igualitario y de identidad de género sancionadas en 2010 y 2012 respectivamente, el país se puso en la vanguardia en cuanto a derechos de minorías sexuales. Con la ley de Matrimonio Igualitario, Buenos Aires se convirtió en la primera ciudad y el primer país de Latinoamérica en proteger los derechos de la comunidad LGBTI en lo que se referiere a matrimonios.​

Hoy, Buenos Aires se transformó en un destino gay friendly por excelencia que incluso es elegido en función de las fechas de sus festivales. Año tras año en la ciudad, se celebra el Festival LGBTI y el Festival Internacional de Tango Queer con una semana repleta de clases, milongas y fiestas. Hay lugares emblemáticos de la ciudad, como el cruce de las avenidas Santa Fe y Pueyrredón del barrio de Recoleta, que en los 90 fueron punto de encuentro obligatorio por ser el centro de la vida gay de Buenos Aires. Hay lugares emblemáticos de la ciudad, como el cruce de las avenidas Santa Fe y Pueyrredón del barrio de Recoleta, que en los 90 fueron punto de encuentro obligatorio por ser el centro de la vida gay de Buenos Aires. Es por eso que hoy la estación de subterráneo de la línea H allí ubicada, lleva el nombre de Carlos Jáuregui, fundador de la CHA (Comunidad Homosexual Argentina). Otro lugar muy visitado es el Rosedal, en los bosques de Palermo que ofrece diferentes actividades tanto de día como de noche.

El Rosedal de Palermo se llena de deportistas que entrenan en grupos, corredores y ciclistas. También, es un espacio para andar en rollers o sumarse a un partido de vóley que muchas veces tienen la bandera del arco iris clavada en el poste de la red.